En aplicaciones sanitarias, normalmente se utiliza acero inoxidable de alta calidad para cumplir con los estrictos requisitos de limpieza, resistencia a la corrosión y durabilidad. Los dos grados de acero inoxidable más comunes utilizados en aplicaciones sanitarias son:
Acero inoxidable 304: también conocido como acero inoxidable 18-8, el 304 es un grado de acero inoxidable versátil y ampliamente utilizado. Es adecuado para muchas aplicaciones sanitarias, especialmente en la industria de alimentos y bebidas. Ofrece buena resistencia a la corrosión, facilidad de fabricación y es resistente a los productos químicos más comunes.
Acero inoxidable 316L: Se trata de un acero inoxidable austenítico con un bajo contenido de carbono, lo que lo hace más resistente a la corrosión que el acero inoxidable 304, especialmente en entornos donde la exposición al cloruro es una preocupación. La "L" en 316L significa "bajo en carbono" y este grado suele preferirse para aplicaciones que involucran sustancias corrosivas. Se utiliza comúnmente en aplicaciones farmacéuticas, biotecnológicas y marinas.
Tanto el acero inoxidable 304 como el 316L cumplen con los criterios para aplicaciones sanitarias debido a su resistencia a la corrosión, facilidad de limpieza y no reactividad con las sustancias que se procesan. La elección entre estos grados depende a menudo de los requisitos específicos de la aplicación y del nivel de resistencia a la corrosión necesario.




